Hoy venimos cual hermanosA la cena del Señor;Acerquémonos, cristianos,Respirando tierno amor.
En memoria de su muerteY la sangre que vertió,Celebremos el banqueteQue en su amor nos ordenó.
Recordando las angustiasQue sufriera el redentor,Dividida está nuestra almaEntre el gozo y el dolor.
Invoquemos la presenciaDel divino Redentor,Que nos mire con clemencia,Y nos llene de su amor.
