Sol de mi ser, mi Salvador,Contigo vivo sin temor;No quieras esconder jamásDe mí la gloria de tu faz.
El sueño blando al entregarMi cuerpo para descansar,Pensando en Ti, me acordaré,Dijiste: “Te protegeré”.
Tu bendición al despertarConcédeme, y que al transitarEl peregrino a tu mansión,Alcance paz y salvación.
