Tus sendas de servicio van, Señor,Donde el pecado oprime y hay dolor;Desde tu trono van por tierra y mar,Y es tuyo aquel que en ellas sabe andar.
Te hemos hallado en la oración, Señor,Vimos allí tu rostro y resplandor;También, Señor, tus obras al hacer,Hemos podido tu hermosura ver.
Hemos sentido tu poder, Señor,De transformar la vida de dolor;En horas tristes das alivio, oh DiosA los que escuchan tu divina voz.
Tu gloria en tierra, en mar y en arrebolVisto hemos al ponerse el regio sol;Mas hemos visto esplendidez mayorEn los que haz redimido por tu amor.
