¡Eres del mundo, Cristo, la esperanza!Habla y aquieta nuestro corazón,Salva a tu pueblo de falaz confianza,Falsos ideales y mortal pasión.
¡Tú, la esperanza! Don del alto cielo,Al alma hambrienta das de vida el pan;Haz que tu Espíritu nos dé consueloY ponga fin al angustioso afán.
¡Tú, la esperanza! Ven a nuestro lado;En nuestra senda obscura sé la luz;Con tu poder evita que el pecadoNos extravíe lejos de tu cruz.
¡Tú, la esperanza! De la culpa y juicioNos rescataste a santa libertad;De nuestro amor acepta el sacrificioY en nuestras vidas haz tu voluntad.
¡Tú, la esperanza! Surges victoriosoSobre la muerte, y vida eterna das;Fieles seremos al pregón glorioso: ¡Tú para siempre, Cristo, reinaras!
