¡Cuán firme cimiento se ha dado a la fe,De Dios en su eterna palabra de amor!¿Que más El pudiera en su libro añadir,Si todo a sus hijos lo ha dicho el Señor?¿Si todo a sus hijos lo ha dicho el Señor?
No temas por nada, contigo yo soy,Tu Dios yo soy sólo, tu ayuda seré;Tu fuerza y firmeza en mi diestra estaránY en ella sostén y poder te daré,Y en ella sostén y poder te daré.
No habrán de anegarte las ondas del mar,Si en aguas profundas te ordeno salir;Pues siempre contigo en angustias seré,Y en todas tus penas podré bendecir,Y en todas tus penas podré bendecir.
La llama no puede dañarte jamás,Si en medio del fuego te ordeno pasar;El oro de tu alma más puro será,Pues sólo la escoria se habrá de quemar,Pues sólo la escoria se habrá de quemar.
Al alma que anhela la paz que hay en Mi,Jamás en sus luchas la habré de dejar;Si todo el infierno la quiere perder,¡Yo nunca, no, nunca la puedo olvidar!¡Yo nunca, no, nunca la puedo olvidar!
