Sabia, justa y toda puraEs la ley de mi Señor,Que hasta el alma, la más dura,Libra del fatal error.
Del Señor el testimonio,Lleno de fidelidad,Hace sabios a los niños,Y consejos buenos da.
Los consejos del Dios nuestroRectos y benignos son;La alegría que despiertanTengo en mi corazón.
Mas que el sol resplandecienteLos preceptos del SeñorIluminan nuestra menteCon divino resplandor
