Ven a nuestras almas,Paracleto Santo.Tráenos desde el cieloDe tu luz un rayo.
Fuente de consuelo,Dulce y soberanoHuésped de las almas,Celestial regalo.
Ven, divina llama,Prende en el cristiano,Y su pecho llenaDel amor sagrado.
Con tus aguas purasLimpia lo manchado,Riega lo que es seco,Haz lo enfermo sano.
A tus fieles todos,Sólo en ti confiados,Dales paz que abunde,Y el reposo ansiado.
Dales de tu graciaEl favor preclaro,La salud eterna, Gozo continuado.
