Salve, Rey, tan despreciado,Tú que subes Vencedor,Que sufriste por nosotros,Nuestro santo Redentor;Salve, Tú, tan angustiado,Coronado Salvador,Soportaste la ignominiaPor ganarnos tu favor.
Tú llevaste los pecados, Pura víctima pascual,Por tu Padre señalado Sacrificio divinal;Con tu sangre derramada A tu pueblo das perdón,Y la puerta de los cielos Tú nos abres con amor.
Salve, Cristo, Entronado En sublime majestad,Cantan ángeles celestes De tu eterna potestad;Por nosotros abogando, Tú preparas un lugarEn la gloria sempiterna De tu celestial hogar.
Digno, Tú, de todo elogio, Prez, honor y bendición,Tus loores entonamos Con perpetua devoción;Ángeles del alto cielo, Vuestra dulce voz prestad,Nuestro Redentor triunfanteCon canciones celebrad.
