Del sepulcro tenebrosoEl Señor se levantó,Y las trabas de la muertePoderoso destrozó;No temáis, pues el MaestroHa tornado a vivir,Y no sólo El, mas todos los queLe hayan de seguir.
Como el grano de semillaEn la tierra debe entrar,Nuestros cuerpos igualmenteEn la tumba habrán de estar,Esperando aquel gran día,En las nubes la señal,Cuando la final trompetaLlame a todos por igual.
A los fieles Cristo llamaA su lado siempre a estar,Y con El por las edadesEn los cielos a morar;No temáis, que el buen MaestroA la vida retornó,Y no solo El, mas todosLos que aquí su amor salvó.
